Prepararse para choques de gasto

Un paraguas rojo con billetes y monedas cayendo de él, que simboliza abundancia financiera o riqueza inesperada.

Los «sustos de gasto» son gastos grandes e irregulares. Según CBS, más del 60 % de los estadounidenses no puede absorber un susto de gasto de 500 $: los sustos de gasto son la razón principal por la que los presupuestos terminan abandonados, y prepararse para grandes sustos de gasto es lo mejor que puedes hacer para mantener sanas tus finanzas personales.

Tipos de choques de gasto

Hay dos tipos de imprevistos de gasto: presupuestables e imprevistos.

Sacudidas de gasto presupuestables

Un imprevisto de gasto “presupuestado” es un gasto importante que quizá solo veas una o dos veces al año, pero sabes que llegará con bastante antelación. Esto incluye cosas como comprar regalos para cumpleaños o fiestas, ir al dentista con regularidad y comprar material escolar.

En teoría, los imprevistos de gasto presupuestados son fáciles de gestionar, ya que puedes incluirlos en tu plan de gastos mensual o en tu presupuesto. Por desgracia, la mayoría de las personas no revisa su presupuesto o plan de gastos cada mes, así que incluso los gastos que puedes prever con mucha antelación pueden hacer mucho daño.

Muchos paquetes de regalo

Sacudidas de gasto no presupuestables

Son gastos no planificados que no ves venir. Esto incluye cosas como reparaciones del coche, arreglar un ordenador averiado o reemplazar objetos perdidos o robados. Los imprevistos de gasto no presupuestados pueden ser devastadores si no estás preparado, ya que además suelen ser muy caros.

Prepararse para choques de gasto

En un mundo perfecto, no habría imprevistos de gasto “presupuestables”, ya que ya estarían incluidos en tu presupuesto mensual. No vivimos en un mundo perfecto, así que tenemos que prepararnos para estos imprevistos para evitar que arruinen nuestros objetivos de ahorro.

Método uno: el fondo para emergencias

El primer enfoque es crear tu propia “póliza de seguro” en forma de fondo de ahorro para emergencias. Se trata de una cantidad concreta que puedes ingresar en una cuenta de ahorros separada y mantenerla con entre 500 y 2000 dólares, según tus ingresos.

Esta cuenta no cuenta para tu objetivo de ahorro, ni debe ser dinero que uses como parte de tu efectivo habitual del día a día. El objetivo de este fondo es mantener el saldo constante, sirviendo de colchón ante imprevistos de gasto que desbaratan tu presupuesto, pero antes de que puedan dañar tus ahorros. La idea del fondo para emergencias es que ya sabes que estos imprevistos ocurrirán, así que tienes una reserva de efectivo para emergencias que puedes incorporar a tu presupuesto si hace falta.

Una vez que te llegue una factura inesperada de 250 dólares por la reparación del coche que no puedes absorber con tu presupuesto habitual, puedes retirar esos 250 dólares de tu fondo para emergencias. Ahora, además de tu objetivo normal de ahorro mensual, debes volver a añadir esos 250 dólares a tu fondo para dejarlo completo. Una vez que hayas repuesto tu fondo para emergencias hasta su nivel constante, tu presupuesto volverá a la normalidad.

Método dos: la tarjeta de crédito de emergencia

Si te cuesta ir apartando dinero, tu siguiente opción es tener una segunda tarjeta de crédito específicamente para emergencias. Puede que esa tarjeta ni siquiera esté en tu cartera; en su lugar, puedes guardarla bajo llave en un lugar seguro en casa. Esto ayudará a evitar que la uses para compras impulsivas.

Si te golpea un imprevisto de gasto que desbarata tu presupuesto, puedes aprovechar ese límite de crédito para cubrir el saldo. Esto funciona un poco como la versión inversa del fondo para emergencias: tu objetivo es mantener el saldo de esa tarjeta de crédito en cero.

Tarjetas de crédito con combinación de cerradura

Si necesitas usar la tarjeta de crédito de emergencia, nunca debes hacer solo los pagos mínimos. Una vez que hayas apartado tu ahorro mensual normal y pagado tus facturas habituales, utiliza tanto del dinero restante como sea posible para pagar tu tarjeta de crédito de emergencia. Esto no solo ayuda a evitar cargos por intereses, sino que también restablece ese límite de crédito por si surge otro imprevisto de gasto.

Método tres: pedir prestado de los ahorros

El último y peor método es pedir prestado directamente de tus ahorros para pagar el imprevisto de gasto. En este caso, si te enfrentas a un gasto imprevisto grande, haces una transferencia desde tu cuenta de ahorros a tu cuenta corriente para pagarlo. En los meses siguientes, devuelves este préstamo, además de tu ahorro mensual habitual.

Esto funciona como el fondo para emergencias, pero sin separar el “dinero de emergencia” de tus ahorros habituales. Este es un método más arriesgado porque te permite evitar “devolverte el dinero a ti mismo”. Deben evitarse, siempre que sea posible, las retiradas de tu cuenta de ahorros habitual, porque es muy fácil olvidar cuánto debes devolver y en qué plazo. Con el fondo para emergencias o usando una tarjeta de crédito de emergencia, siempre verás la cantidad exacta que necesitas devolver, lo que ayuda a seguir el plan. Retirar dinero directamente de tus ahorros solo reduce tu colchón financiero, y puede que no percibas todo el impacto hasta muchos años después.

Cómo evitar los choques de gasto

Puedes evitar la mayoría de los imprevistos de gasto con un poco de planificación. Si dedicas 20 minutos cada mes a hacer una conciliación básica de cuentas y revisar tus recibos, puedes actualizar tu presupuesto o plan de ahorro y saber exactamente qué imprevistos están por llegar. Incluir en tu presupuesto habitual cualquier imprevisto de gasto “presupuestable” es una excelente forma de llevar tus finanzas al día.

Nunca podrás prepararte del todo para los imprevistos de gasto no presupuestables, pero dedicar unos minutos cada par de meses a comprobar simplemente el estado de las cosas que tienes puede ayudar. Si tu coche hace un ruido extraño, será mucho más barato presupuestar una revisión mecánica el mes que viene que pagar una reparación de emergencia. Si eres propietario de tu vivienda, dedicar unos minutos dos veces al año a comprobar si el tejado tiene fugas será mucho más barato que descubrir moho y tener que demoler media casa.

Piensa en algunos de los gastos inesperados más devastadores que podrían ocurrir, y luego programa citas contigo mismo en tu calendario para hacerte una revisión. ¡Prevenir emergencias siempre es más barato que solucionarlas después!

Pregunta rápida

Parece que este cuestionario no está configurado correctamente.