- Exceso de diversificación. Claro, todos los expertos con un lápiz, una computadora o un micrófono no dejan de decirte que diversifiques tu cartera. Tienen razón, pero a menudo omiten decirte el resto. Por ejemplo, supón que solo tienes 200 dólares para invertir. Compras 40 acciones distintas a 5 dólares cada una. ¿Adivina qué? Ahora estás demasiado “disperso” y has acumulado unas comisiones de negociación enormes que hacen que tu cartera arranque con una pérdida considerable. Aunque una o dos acciones se disparen, no supondrán una diferencia real en tu cartera, ya que representan una posición relativamente pequeña dentro del conjunto. De 15 a 20 acciones diversificadas debería ser más que suficiente, y podrías tener tan solo 10 si estás bien diversificado.
- Convertirse en un “trader”. Haz una lista de los mejores inversores del mundo y probablemente no encontrarás ni uno solo que haga day trading con frecuencia. Invertir con inteligencia no implica no igualar el trading intradía constante. Incluso si al principio tienes éxito como trader intradía, las probabilidades, el código fiscal y los mercados están todos en tu contra. Como un “ganador” de casino en Las Vegas, los mercados saben que cuanto más tiempo juegues al juego del day trading, mayores son las probabilidades de que pierdas y devuelvas todas tus ganancias, y más. Un inversor de “comprar y mantener”, como Warren Buffet, te diría encantado que estás loco si adoptas la estrategia de un trader.
- Pasar por alto los “horizontes temporales”. Aquí tienes un ejemplo sencillo del mundo bancario. Tienes 1.200 dólares para invertir. Decides que, por un cuarto de punto porcentual adicional de interés, lo pondrás todo en un certificado de depósito a 5 años. Sin embargo, necesitas 400 dólares dentro de 6 meses. Tendrás que retirar esa cantidad y renunciar a todos los intereses generados. Al cabo de un año, los tipos de interés se disparan y tu CD restante a 5 años está rindiendo muy por debajo de las tasas del mercado. Has pasado por alto el horizonte temporal de la inversión y eso te ha costado dinero. Si pronto vas a comprar un coche, o una casa dentro de unos años, o tienes hijos a quienes necesitas enviar a la universidad, necesitas un plan para asegurarte de tener el dinero disponible cuando lo necesites.
- Tomar decisiones de inversión basadas en las emociones. Tu antigua acción estrella cayó un 10 por ciento hoy y estás en pánico. Cálmate y no hagas nada mientras estés en este estado de ánimo. Coloca tu portátil donde corresponde: en tu regazo. Investiga las razones de la caída. Puede que descubras que, en lugar de deshacerte de esa acción, quizá quieras comprar más. Una cosa curiosa de Wall St. es que es el único lugar de la Tierra donde, cuando hay una “oferta” en el producto, la gente sale corriendo.
- Pagar demasiado por el asesoramiento sobre inversiones. Muchos inversores, especialmente los más nuevos, pagan de más por los servicios de inversión. Es comprensible sentir que necesitas corredores de servicio completo, pero por lo general ese servicio es innecesario. Primero, todas las comisiones se pueden negociar. Segundo, si haces tus deberes, puedes tomar tus propias decisiones de inversión. Tercero, si dependes siempre del consejo de inversión de otra persona, nunca serás realmente libre ni tendrás el control de tu vida. Aprende a invertir por tu cuenta y nunca tendrás que depender de costosos consejos de inversión.
- La impaciencia que lleva a pagar demasiado por tus inversiones. ¿Conoces la «clave» del éxito en el comercio minorista (piensa en zapatos, ordenadores, juguetes, ropa, etc.)? Escucha con atención: no importa a cuánto lo vendas, sino cuánto te cuesta, eso es lo que afecta a la rentabilidad. No puedes predecir el futuro para saber cuándo y por cuánto venderás algo, pero desde luego sí puedes controlar el costo. Lo mismo ocurre al invertir. El precio de venta es mucho más difícil de predecir que el precio de compra. Paga solo un precio justo por tus inversiones. No persigas al alza el precio de una acción ni permitas que la codicia se apodere de ti. Recuerda: siempre surgen nuevas oportunidades de inversión si la actual se te ha escapado al subir fuera de tu rango de precio.
- Suponer que el futuro se parecerá al pasado. Este es un error común cometido por muchos inversores nuevos y ocasionales. Suponen que las ganancias actuales continuarán y proyectan las ganancias futuras al mismo nivel o a uno superior. Por ejemplo, una empresa habitualmente mediocre tiene un año estupendo. Los inversores asumen automáticamente que la empresa ha encontrado el «secreto» de la rentabilidad. Una vez más, adopta un punto de vista crítico e independiente. No des nada por sentado. Investiga y averigua si han encontrado el «secreto» o si simplemente tuvieron suerte durante un año.
- Expectativas poco realistas. Evita fijar expectativas poco realistas o imposibles para cualquier inversión. Nublan tu juicio, generan malas decisiones de compra y venta y erosionan tu confianza. Sé realista con tus proyecciones de rendimiento y contempla el largo camino de toda una vida de decisiones de inversión.
- Sufrir parálisis por análisis. Entiendes que debes ser un inversor independiente, hacer tu propia investigación y realizar evaluaciones personales inteligentes. Sin embargo, muchos inversores nuevos dedican demasiado tiempo a poner en práctica sus recién adquiridas habilidades. De hecho, les encanta tanto la investigación y el debate que se olvidan de hacerlo de verdad y entrar en acción. Un mercado que se mueve con rapidez puede convertir la parálisis por análisis en un error costoso. Tu puntería puede ser perfecta, pero si no aprietas el gatillo, nunca acertarás en el blanco.
- Falta de un plan o una estrategia. Convertirse en inversor rara vez será una experiencia exitosa si no tienes un plan de trabajo y algún tipo de estrategia. Tanto valdría comprar lotería o visitar tu casino favorito (al menos podrías disfrutar de una cena maravillosa). El nivel de sofisticación de tu plan y tu estrategia no es importante. Lo que sí es fundamental es que tengas uno. No planificar es planear el fracaso. Piensa en las muchas estrategias de inversión diferentes que se ofrecen en este curso e intenta una sin riesgo usando dinero ficticio primero en tu cuenta virtual.










