Las empresas obtienen capital inicialmente vendiendo sus acciones. Una acción representa una propiedad fraccionaria de un negocio. Cuando compra acciones de una empresa, está comprando una pequeña fracción del negocio y todos los beneficios que ello conlleva. Por ejemplo, si la empresa ABC necesitara recaudar 1.000.000 de dólares, podría vender 100.000 acciones a 10 dólares. Cada acción que usted poseyera representaría 1/100.000 de la empresa.


Tenga en cuenta que algunas empresas son “públicas” y otras son “privadas”. Las empresas privadas son compañías más pequeñas que han obtenido capital a través de un reducido número de inversores y cuyas acciones no tienen un mercado activo en el que puedan comprarse y venderse. Las empresas públicas han vendido sus acciones a muchos inversores (accionistas) y han registrado sus títulos en la Comisión de Bolsa y Valores y en una bolsa (NYSE, AMEX o NASDAQ), por lo que sus acciones pueden comprarse y venderse con facilidad en una bolsa.


Los dos tipos principales de acciones son las ordinarias y las preferentes. Las acciones ordinarias dan al titular el derecho a votar en las juntas de accionistas y a recibir dividendos si se declaran. Aunque las acciones preferentes normalmente no otorgan derechos de voto, tienen prioridad sobre las acciones ordinarias en cuanto a beneficios y activos. Esto significa que, cuando una empresa declara dividendos, los accionistas preferentes cobran antes que los ordinarios y tienen una reclamación preferente sobre los activos si la empresa quiebra y se liquida.