8-09 Arbitraje

El tema del arbitraje resulta algo confuso para el nuevo inversor, pero sin duda oirás ese término a medida que empieces a leer cada vez más sobre inversión. En su forma más simple, el arbitraje consiste en aprovechar las diferencias de precio en al menos dos mercados distintos. Al realizar operaciones simultáneas para maximizar esa diferencia, puedes generar algunas ganancias mediante una estrategia de arbitraje.

Por ejemplo, la acción A tiene un precio de mercado de 45 dólares en una bolsa, pero tiene un precio de mercado actual de 50 dólares en otra. Comprar acciones a 45 dólares y venderlas inmediatamente a 50 dólares en otro mercado arroja un jugoso beneficio de 5 dólares por acción. Debido a la economía global y a la eficiencia de las comunicaciones electrónicas, esto quizá sea más bien un ejemplo de libro de texto que de la vida real, pero así es como funciona el arbitraje.

La forma más común de arbitraje es la de fusiones y adquisiciones (M&A). Cuando una empresa cotizada quiere comprar a otra empresa cotizada, normalmente debe pagar una prima por sus acciones. Por ejemplo, supongamos que la empresa X quiere comprar la empresa Y. Las acciones de la empresa Y cotizan a 20 dólares y la empresa X propone comprarlas a 30 dólares por acción, es decir, con una prima del 50%.

Ahí es donde entra rápidamente el operador bursátil de arbitraje. Al ver que hay una propuesta de compra de las acciones de la empresa Y a un precio mucho más alto, los operadores empiezan a comprar acciones y el precio sube. Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que la operación no se cierre. En la práctica, el arbitraje de fusiones y adquisiciones es una apuesta a que una fusión o adquisición propuesta se lleve a cabo.

El arbitraje funciona tanto como una estrategia ofensiva como defensiva. Aunque esperas que te genere excelentes beneficios, el arbitraje también puede funcionar como una estrategia de “protección” y de mitigación del riesgo. Realizar operaciones de arbitraje también puede protegerte de una gran pérdida, al tiempo que te brinda la oportunidad de obtener una ganancia importante en un mercado al alza.

Para usar un ejemplo de la vida real, probablemente hayas hecho algún arbitraje y simplemente no te hayas dado cuenta. Aquí tienes un ejemplo clásico: en Navidad vas a una tienda de electrónica y compras un juego para tus hijos que cuesta 99 dólares. Al día siguiente, en Wal-Mart ves el mismo juego por 89 dólares. Entonces, ¿qué haces? Compras el juego de 89 dólares en Wal-Mart y devuelves (revendes) el juego de 99 dólares en la otra tienda, logrando un ahorro —lo que podrías llamar una “ganancia de arbitraje”— de 10 dólares.