Para medir el éxito de tu diversificación, se han desarrollado varios cálculos que ofrecen una indicación de qué tan bien está rindiendo tu cartera en términos de su varianza y su rentabilidad. Hay más de una forma de obtener una rentabilidad del 10%. El gráfico 1 de abajo muestra un aumento suave y continuo de la cartera hacia arriba con una rentabilidad del 10% durante el año; el gráfico 2 de abajo muestra una rentabilidad del 10% al final del año, pero una auténtica montaña rusa de rendimiento durante el año.
¿Qué cartera preferirías tener? La segunda cartera sería estupenda si hubieras vendido el 1 de marzo y consolidado tu rentabilidad del 20%, pero desde luego no mantuvo ese valor durante mucho tiempo. ¿Y si hubieras tenido que vender el 1 de abril y hubieras perdido un 5%?
Para medir esta relación entre la varianza de una cartera y su rentabilidad, Wall Street ha desarrollado varias ratios o índices. El más popular también es el más sencillo. Se llama ratio de Sharpe. El premio Nobel William Sharpe creó esta fórmula hace más de 40 años. El ratio de Sharpe te informa de si los mayores rendimientos que recibes de ciertos valores son producto de tu maravillosa estrategia de inversión o de un mayor riesgo y volatilidad. Esta ratio proporciona información importante y te ayuda a seleccionar las acciones adecuadas para ti y para tu plan.

