Regla n.º 2: No te enamores de tus compras de acciones, ni de las ganadoras NI de las perdedoras (especialmente de las perdedoras).
Recuerda, no eres una agencia de asistencia social, un especialista en rehabilitación ni un profesional de rescate aéreo o marítimo. Si una inversión va mal, véndela – sin remordimientos y sigue adelante. No olvides que invertir es un negocio, no un pasatiempo ni una obra de caridad.
Recuerda, la compraventa de acciones es un juego de suma cero. Si no eres el ganador, entonces eres el perdedor. Si compraste una acción y bajó, entonces hiciste feliz al vendedor de esa acción porque pudo trasladarte esa pérdida. Si compraste una acción y subió, entonces hiciste muy triste al vendedor de la acción.
Admitir que te equivocaste al comprar una acción es el hecho más difícil de aceptar en la inversión. Hace que todo inversor se sienta mal cuando ve que sus carteras pierden dinero, lo que hace todavía más difícil vender. La razón por la que la mayoría de los inversores fracasa se debe a sus sentimientos sobre las acciones que compran y venden. No dejes que tu ego se interponga en el camino de ganar dinero, o, en el caso de una operación perdedora, de detener la hemorragia. Si logras dominar tu ego y tus emociones, tendrás más beneficios en tus operaciones ganadoras y pérdidas más pequeñas en tus operaciones perdedoras, garantizado.










